Por Federico Martínez (@apunte1916)
Esta es la
historia del 1° jugador que vistió las playeras de América y Guadalajara…
1 de marzo de 1925 - Campo
España
Furor en las filas Cremas.
América es por 1° vez campeón del futbol mexicano, tras vencer por 1-0 al
Asturias. Entre aplausos salen del parque los héroes de la batalla; Nacho de la
Garza, Luis Cerrilla, la ‘Matona Esquivel´ y toda la muchachada... pero hay uno
de ellos que parece ajeno a la hazaña. Él no lo sabe, pero acaba de convertirse
en un histórico, aún antes de que los hechos lo atrapen. Su nombre es Luis
Fierros.
Para la mayoría, ahora y hace 101 años, Luis es un completo desconocido. Basta con decir que ni siquiera sus compañeros de equipo tienen idea de que esa mañana los va a acompañar en el terreno de juego. Ni el mismo Fierros, como lo llaman en su natal Jalisco, lo hubiera pensado 3 meses atrás cuando una desafortunada jugada le cambió la vida.
21 de diciembre de 1924 – Campo Atlas
Luis Fierros es capitán del
Atlas, 4 veces campeón del futbol jalisciense. Uno de los jugadores más
respetados en el futbol tapatío. Los rojinegros buscan vencer a Alianza para
mantenerse en la lucha por el título. Luis provoca un golpe a un jugador rival,
teniendo este que abandonar la contienda. Una jugada como tantas otras en aquel
rudo futbol de los años 20´s, con un desenlace fatal.
El 24 de diciembre, par de días después, el Sr. Alfonso Rodríguez, jugador del Club Alianza, fallece como consecuencia del golpe recibido durante el partido. Los aliancistas, encabezados por su presidente Sr. José Hernández, lanzan un comunicado en la prensa tapatía para condenar los hechos, enumerando jugadas en las que Luis ha actuado con fuerza excesiva. Piden a la Liga la expulsión del capitán rojinegro de manera inmediata.
La petición del Alianza es
denegada y la mecha se enciende rápidamente en los debates de la sociedad
tapatía. Por un lado, las Agrupaciones Deportivas de la Escuela Preparatoria en
voz de su presidente Sr. Ignacio Calderón defienden a su compañero Alfonso,
aludiendo que, de no haber una dura sanción sobre Fierros, el juego brusco
seguirá proliferando en los campos de futbol. En contra parte, son los
compañeros de la Unión de Operarios del Rastro de Guadalajara y el Gremio de
Abastecedores los que salen en defensa de su compañero, exponiendo la honradez
de Luis y el infortunio sucedido en una jugada propia del futbol.
La desgracia que acontece a Luis
viene a detener una carrera en ascenso. Para fines de 1924, Luis es ya un
jugador admirado por los aficionados. Debuta en 1918 en la Liga Amateur de
Jalisco con el Colón. Sus dotes de delantero le llevan a ser observado por
Guadalajara, equipo que lo llama a sus filas en mayo de 1920 para disputar los
3 partidos de la “Copa Progreso” ante Atlas. Pese a su destacada participación,
los rayados no se hacen de sus servicios, dejando que continúe su carrera en otros
equipos. Será una decisión de la cual se arrepentirán, pues el hábil atacante
pronto despuntará en el acérrimo rival, Atlas.
La carrera de Luis Fierros alcanza su apogeo en abril de 1924, cuando participa con la Selección Jalisco en un partido amistoso ante un combinado de la Ciudad de México. Su memorable actuación no pasa desapercibida para un novel equipo de la capital, el Sonora-Sinaloa. Esta escuadra, ávida de talento, lo manda llamar en junio de 1924 para disputar un encuentro ante el Club España.
24 de enero de 1924 - Guadalajara
El mes de enero de 1925 resulta
ser un calvario para Luis, quien se ve obligado a suspender sus actividades
deportivas por el proceso penal en su contra. Por fin, tras la declaración de
más de 28 testigos, el día 23, el juez Camilo Ruiz dictamina que no hay méritos
para proceder en contra del acusado. Pese a las buenas noticias, Fierros esta
anímicamente devastado y necesita nuevos aires. Acude al presidente del Atlas,
Don José Valente García Quevedo, quien organiza una comida en su honor y le
propone le acompañe a la Ciudad de México para buscar otras oportunidades.
La fortuna acompaña al capitán.
América está por jugar un partido trascendental ante Asturias, al cual debe
vencer para asegurarse el campeonato. América tiene 16 puntos por 13 del
España. Una victoria más bastaría para ser inalcanzables. Sin embargo, una
plaga de lesiones mantiene a varios de sus titulares en vilo. Es en ese momento
cuando la dirigencia azulcrema se entera de la penosa situación de Luis.
Las buenas relaciones entre Rojinegros y Cremas datan de tiempo atrás. Germán Núñez Cortina y Juan José “Lico” Cortina”, fundadores respectivos de los clubes, son primos y para 1925 ambos clubes han disputado varios amistosos entre ellos. Fierros no será el primer jugador invitado a vestir la camiseta azulcrema, un año antes ya le habían extendido invitación a otro rojinegro: Anselmo González.
1 de marzo de 1925 - Guadalajara
La llegada de Fierros se produce in
extremis, no así la del árbitro del encuentro que brilla por su ausencia.
En una medida desesperada, autoridades de la Liga deciden bajar de la tribuna
al Sr. José Valente García Quevedo, quien termina impartiendo justicia en el
campo.
El juego es más una batalla campal que otra cosa. Puede ser la 1° vez que la afición vea a un equipo mexicano derrocar el poderío hispano y los ánimos están exacerbados. El juego se detiene al menos tres veces por invasión de campo, debiendo intervenir la policía para apaciguar los ánimos. El empate no es suficiente para alcanzar el ansiado título. A 2 minutos del final, Récord manda a sus tropas al frente, incluido al recién llegado Fierros. Rafael manda un pase largo que alcanza Terrazas, ante la mirada atónita de los aficionados y del tapatío, quienes observan como Juan dispara para vencer a Bonfiglio, terminando de una vez por todas con el yugo español y comenzando la más gloriosa época del cuadro azulcrema.
Abril y mayo de 1925
El regreso de Luis Fierros a sus tierras, ya como el 1° jugador en haber vestido las camisetas de América y Guadalajara se dio el 10 de abril de 1925. Poco después, a principios de mayo, los americanistas visitaron a perla de Occidente para agradecer el gesto que los rojinegros habían tenido al cederles a su capitán. Disputaron una serie de partidos para obtener la Copa Buick saliendo triunfador Atlas, pero el resultado era lo de menos. Ambas escuadras se habían apoyado en momentos decisivos, un gesto que marcó la hermandad entre estas instituciones.

















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